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Transcurridos cuatro meses desde nuestra ultima misión (El Gran Viaje), la instrucción de parte del Señor ahora era el Norte de Chile. Por lo tanto, preparamos nuestro equipo humano y técnico y emprendimos viaje hacia el norte de Chile. A diferencia del sur de nuestro país, el norte se caracteriza y su belleza radica en los paisajes del desierto más áridos del mundo, el Desierto de Atacama. Aridez, rudeza que también se refleja en el carácter de los habitantes del norte.
Nuestra misión intercesora debía cumplirse de acuerdo al plan divino, por lo tanto, nuestro itinerario estaba sujeto al propósito de Dios, y fue así como nuestra primera parada se realizo en un pequeño pueblo de la cuarta región de nuestro país, llamado Limarí.
Ahí como en las grandes ciudades, Dios también tiene planes, y justamente en Limarí hay un pequeño ejército de esta Gloria Postrera. Y en ese lugar nuevamente se levantaba una voz intercesora, ¿Quién escucha a los pequeños?, ¿Quién atiende a la necedad de ellos?, Jehová Dios el fuerte y grande en batalla. Ese día las valles de Limarí se llenaron de danzas, vidas fueron restauradas, hombres de campos fueron consolados, mujeres maltratadas fueron atendidas, niños y ancianos fueron escuchados y Limarí fue lleno de la gloria del Señor.
Segunda parada, ciudad de Ovalle.
En este lugar Dios nos indicaba que debíamos subir a un monte alto y desde esa altura interceder por toda la ciudad. Por la fé declarábamos que el Espíritu Santo de Dios recorría cada calle, cada casa, cada edificio y cada habitante de esta ciudad. Llegaba la hora de continuar el viaje.
El pueblo de Dios en todo tiempo levantaba culto de adoración y nuestro carro se convertía en un carro de fuego.
Nueva parada, Chañaral.
En esta pequeña ciudad de la tercera región de Chile, el Señor nos indicaba que debíamos interceder fuertemente por los adolescentes y jóvenes de la zona, algunos valientes recibimos la misión de subir nuevamente a un monte alto, y desde ahí con una clara perspectiva de la ciudad, cadenas fueron rotas y la ciudad fue liberada de la opresión satánica. La nube se detenía, señal de que el campamento paraba, ciudad de Copiapó.
Se detiene La Nube en Copiapó.
Aquí en la capital de la tercera región, en la plaza de armas de la ciudad se estableció el tabernáculo de pacto de Dios y con danzas de intercesión declarábamos esta ciudad minera, bendecida y alcanzada por la gracia del Señor. Dios nos indicaba que su Gloria Postrera se establecería aquí, y para eso el buscaba vidas dispuestas, Luis, Jessica y sus cuatro hijos. Hoy están levantando la obra en esa ciudad. Gracias Señor.
Sexta parada, Vallenar.
A pesar de lo breve de nuestra detención aquí, fue suficiente para que Dios por el simple hecho de obedecer, (pues el es Dios, el nos creo y no nosotros a nosotros mismos) transformara la vida de mucho.
Pero cada vez se acercaba más y más el momento de mayor guerra espiritual. Ya en el quinto día arribamos a la principal ciudad de todo el norte de Chile, Antofagasta capital de la Segunda Región.
Aquí Dios tenía grandes propósitos, pues debíamos reconquistar esta tierra. Pero antes el Señor nos enviaba a la bohemia ciudad de Calama.
Aquí recorrimos sus céntricas avenidas, tomando constancia de algunos datos importantes. Como por ejemplo, que por cada iglesia evangélica existen cinco cantinas, o que los índices de prostitución y consumo de droga son unos de los más altos de Chile. La intervención de Dios aquí era urgente y teníamos que entrar en acción.
 
Sexto día.
Después de un día en esta ciudad regresábamos en victoria hasta Antofagasta.
En el segundo día en esta ciudad, después de haber visitado una importante emisora de la zona, y de ahí declarar la verdad de Dios, y por la tarde hicimos lo propio en la plaza Soto Mayor de la ciudad.
Tercer día en Antofagasta, y teníamos una gran misión por delante. En esta ciudad hay algunos iconos geográficos de gran importancia espiritual, como por ejemplo, las ruinas de Huanchaca, el cerro de la Cruz, balneario municipal, la portada, puerto de coloso, cerro del ancla, entre otros. Justamente fue en este ultimo lugar donde el Señor nos indicaba los sucesos terribles que hay se producían. Descubrimos que este lugar, era de culto y sacrificio satánico. Descubrimos cenizas y altares de estas misas negras, es importante mencionar la dificultad en el ascenso a este monte, pero Dios era con nosotros. Una vez en lo alto, y aunque Satanás intento arrebatar la vida de uno de nosotros, la victoria del Señor una vez mas se hacia sentir, y levantando nuestros brazos podíamos declarar, Antofagasta reconquistada.
 
Por la noche llegaba el momento del regreso a Santiago y nuestro devocional antes de la partida el Señor nos advertía que nos esperaba una jornada de gran lucha espiritual. Estábamos preparados. Comenzamos nuestro viaje de regreso y en una parada técnica en un lugar llamado la negra en pleno desierto subió a nuestro carro un hombre que decía ser amigo, trayendo algunos comestibles para nosotros, sin embargo, en el momento el espíritu Santo de Dios descubría a este hechicero y por la intercesión del pueblo, este fue vencido. Eso era tan solo el inicio de esta jornada. Durante toda esa noche el Señor mostraba en visión como demonios de todo tipo intentaban detener nuestro viaje y hacer perder nuestras vidas. Pero Dios tal como el criado del profeta habría nuestros ojos espirituales y podíamos observar a ejércitos angelicales rodeando nuestro carro.
En el camino observábamos altares encendidos inexplicablemente (debido a la humedad y el viento, era imposible encontrar velas encendidas en el desierto). Fue una noche de arduo combate, donde ninguno de nosotros dudo de la victoria en el Señor. Desde el más pequeño hasta el más anciano estaba adiestrado para el combate.
Llegada el alba con sus primeros rayos de luz observamos una figura de resplandeciente blanco en la cumbre de un monte, y una nube de luz nos rodeo, la presencia del Señor estaba con nosotros y podíamos descansar.
Hacíamos entrada a nuestra Jerusalén (Santiago). Y nuevamente como en otras ocasiones descendimos del carro y marchamos con el arca del pacto, danzando, cantando y celebrando nuevamente el triunfo del Señor.
Misión desierto de Atacama había sido cumplida, gracias Dios.
Pastor David Vejar.
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